Aunque la separación con la Esencia se experimenta globalmente, en realidad, es un proceso que ocurre separadamente para cada aspecto esencial. El proceso que atraviesa la separación de diferentes aspectos del Amor, es distinto al que atraviesan el Poder, la Voluntad o la Compasión.

El profundo entendimiento de la pérdida de contacto de la Esencia ha sido fundamental para el desarrollo de este método de reconexión que se propone en las enseñanzas de Diamond Logos.

Comprendiendo como nos ocurrió la desconexión de los distintos aspectos y dándonos cuenta de las consecuencias que éste proceso tuvo en nosotros en los niveles mental, emocional y físico, y habiendo aprendido a reconocer vivencialmente y con precisión la presencia de las distintas cualidades esenciales en nuestro sistema, seremos capaces de hacer un camino consciente y efectivo de reconexión.

En la indagación observamos los patrones limitantes de nuestra personalidad condicionada de una forma no analítica en una atmósfera de profunda compasión. Aprendemos a reconocer los efectos que estos patrones producen con aceptación, distancia y tranquilidad para facilitar la experiencia directa de los agujeros. Es desde el corazón de los vacíos que las cualidades esenciales comienzan a emerger a la vez que se empieza a desactivar la identificación con la reactividad que surge desde las ausencias.

La Indagación nos permite darnos cuenta que los agujeros no tienen asiento en la realidad. Se va haciendo una exploración de la experiencia en el nivel mental, emocional y físico, con fina precisión y profunda comprensión. Es un método que crea la atmósfera de seguridad que nos ayuda a descubrir que por debajo de la deficiencia – frustración, dolor, sensación de incapacidad, no pertenencia, soledad, temores, ansiedades -, se abre un gran vacío en el nivel corporal. Vemos y sentimos con absoluta claridad que ese vacío es lo que experimentamos muy tempranamente al estar fusionados con una deficiencia que estaba en el entorno. Se va comprendiendo vivencialmente que la deficiencia que experimentamos de adultos está regida por la vigencia de la perspectiva que tuvimos tempranamente, cuando estábamos fusionados con las ausencias que sentimos en nuestro entorno.

Estas comprensiones vivenciales nos permitirán entrar en la experiencia de los agujeros con la suficiente calma y descubrir que en realidad están llenos, que la sensación de vacío no era real porque lo que encontramos en él es la sustancia esencial. De esta manera es el cuerpo el que va aprendiendo por experiencia directa que los agujeros están llenos. Es un proceso que es fundamentalmente somático. La resolución tiene que ocurrir en el cuerpo, es en éste dónde se crea la base que resuelven las emociones y la mente condicionada. La actualización de la Esencia tiene que ocurrir en el cuerpo. La circulación de las sustancias esenciales crean sentimientos, emociones y pensamientos que son expresiones de quienes somos esencialmente.

Cuando hacemos una indagación sobre algún tema, la invitación es a percibir claramente nuestra experiencia a cada instante. Con una actitud de exploración y curiosidad sin dar por hecho nada nuestro universo interno se irá revelando por sí mismo. Generalmente partimos con las capas más externas de nuestra personalidad, con los patrones habituales o las emociones más familiares. Prestando atención a las sensaciones corporales que aparecen con las distintas emociones y estando atentos a los pensamientos que van surgiendo, se empiezan a mostrar las capas más profundas de nuestra estructura las que poco a poco van perdiendo su presencia hasta exponer los agujeros. Permaneciendo en contacto con los agujeros, las distintas cualidades esenciales van apareciendo por sí solas y comienzan a circular.

Los agujeros impiden que la esencia fluya en nuestro sistema y mantienen la vigencia de la identidad del ego. En la medida que se sostiene este trabajo y se aprende a disolver los vacíos, éstos van perdiendo su poder y se empieza a vivir desde la dimensión de la Esencia.